miércoles, 7 de abril de 2010

Padres, no amigos



Algunos psicólogos nos alertan de esforzarnos por ser ante todo, Colegas o 'hiperpadres', ya que progenitores viven el desconcierto de ver crecer a sus hijos huérfanos de modelo y de límites
El niño de seis años se encarama en el carro del supermercado mientras sus padres lo empujan y sortean estanterías. Es él quien dirige la compra y elige los productos que acaban en el carro. ¿Croquetas, pizzas, zumos? Para él es un juego, pero la decisión de compra está en sus manos. "Se le da un papel de adulto. Algo que se repite en otras situaciones diarias. No hay un modelo de autoridad saludable", señala Ana Sáenz, psicóloga vinculada al centro Marie Langer que colabora con colegios e instituciones. "Para crecer los niños necesitan sentirse seguros y autónomos, pero muchos padres desconocen las necesidades vitales de cada periodo. Se les exige mucho en ciertos aspectos y se les sobreprotege en otros", asegura.
La falta de conciliación familiar está en la raíz de muchos problemas que surgen en la relación padres e hijos. Con 12 años, hay chavales que pasan la tarde solos, o con una cuidadora. El juez Calatayud percibe la paulatina presencia de niñas en episodios violentos
Muchos padres y madres suelen ser padres condescendientes, colegas en lenguaje coloquial, o hiperpadres. ¿Pero son padres y madres? No, son amigos, o animadores sociales , pero no siempre ponen límites. A no ser que su bolsillo flaquee, les violenta menos comprar un juguete o la chuchería que repetir cada tres minutos en un tono sereno que no pueden tener todo lo que ven. Muchos tienen criterio, lo que no saben es decir que no sin enfadarse; otros pasan en pocas horas de ser padres modélicos a sentirse víctimas. "Prefiero no enterarme de algunas cosas para no estar todo el día de gresca", afirma el padre de una adolescente. "Paso del grito a la autocompasión y hasta empiezo a hablar sola por el pasillo", admite la madre de un chico preadolescente y otro al final de la ESO.
El modelo de padre y madre ha experimentado varios cambios en los últimos años. En algunas familias al padre o la madre les cuesta ejercer y mantener cierta autoridad. Pero si ellos dejan de ser padres, sus hijos se quedan huérfanos y sin referentes, advierte Emilio Calatayud, magistrado del Juzgado número 1 de Granada.
En el otro extremo, o mezclado con ese modelo amable, se encuentran los hiperpadres, arquitectos mentales de completos currículos de futuro para sus vástagos. Pintura, música, baloncesto. ¿Qué más? Todo les parece poco. "¿Qué clase de niños quieren?", pregunta Sáenz. "El modelo que se les propone es el de la sociedad de consumo, aquello que funciona. Por ejemplo, se niega la pubertad, etapa en la que salen afuera y se despiden de su infancia. Se busca que pase cuanto antes y se adelanta la adolescencia por influencia de la televisión. Se les roba así parte de su niñez y se les empuja a adoptar un prematuro rol juvenil. Carmen Loureiro, psicóloga de Nexo y colaboradora del Centro Abierto Tomillo, en Madrid, piensa que "el denominador común entre los padres es la culpabilidad". El vacío es tal que José Antonio Marina acaba de crear una universidad para padres virtual. Este autor repite que "Lo que no hagas cumplir antes de la adolescencia será imposible exigirlo después".

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